martes, 25 de octubre de 2011

Lygia Pape:”estoy en busca del poema.”

Lygia Pape. Espacio imantado.

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. C/ Santa Isabel, 52

Aitana D. González Rodríguez

Lygia Pape (Nova Friburgo, 1927- Río de Janeiro, 2004), artista brasileña perteneciente a una de las nuevas vanguardias que se dieron en Brasil en los años 50. La exposición repasa su trayectoria artística exponiendo varias partes de distintas series. Es muy contradictorio el sentimiento que transmite la artista brasileña, en la parte de las series Tecelares, Desenhos, Libro da arquitetura, y Livro do tempo vemos formas figuras geométricas, líneas rectas todo en distintos soportes, en negativo, etc. Esta parte de su obra deja un poco frio. No te dice nada en particular salvo una de las instalaciones que consiste en una sala negra con figuras geométricas que permiten al visitante interactuar con la obra y esa es la única gracia, el único interés que se le va al espacio. A medida que nos adentramos en la exposición vemos otros espacios, con otras partes de su obra y con ello otros soportes diferentes. Vemos performances en Ovos, grabaciones de video en la que se combina de manera muy teatral la música, con la danza y el espacio en el que se hace. Otra parte de la exposición se centra en el trabajo fotográfico de Pape, en el que vemos la realidad brasileña de los años 50-60, así como producciones colectivas que ella realiza con una intencionalidad más puramente artística. También vemos sus montajes en video como Eat me, realizado en 1975 en el que ya se ve una intención de abstraerse de la realidad, relacionado con la psicodelia del momento, relacionado con lo erótico, como puede ser el montaje de Wampirou y Arenas Caliente, para terminar con una muestra de sus últimos trabajos como es el caso de Ttéias, un proyecto realizado con filamentos de vidrio dibujando figuras geométricas, aprovechando el espacio, las paredes o techo y suelo. Es esta parte vemos como Pape juega con la luz, con el efecto óptico, con lo ilusorio, con la imaginación, te ambienta en un espacio cambiante, que engaña.

La obra de Lygia Pape que se expone en el Reina Sofía es extenso y no es continuo, vemos los profundos cambios que sufre ella, cambios que por otra parte encierran la genialidad de la exposición y de la figura misma del artista, sabe captar en cada momento un sentimiento, una teatralidad, se percibe ese sentimiento poético al que ella hacia referencia, desde las muestras de dibujos y formas geométricas, hasta las performances o las muestras de obras con la intencionalidad de que el espectador se empape de ese sentimiento en el momento en el que el espectador puede interactuar con la obra, sentimiento incluso de cambio que ella misma experimenta con las nuevas corrientes del neoconcretismo. Para finalizar con esa maravillosa, increíble e impactante instalación que es Ttéias, como diferentes elementos se juntan para crear un espacio tan alucinante que nos deja boquiabiertos , simplemente una genialidad más de una de las figuras más interesantes del arte contemporáneo.

Un paso hacia la imaginación

Lygia Pape. “Estado Imantado”


Museo Reina Sofía

C/ Santa Isabel, 52 Madrid.

Por: Marina Calleja Bogonez

Artista brasileña con un gran afán por el neoconcretismo, movimiento artístico basado en la abstracción y en las figuras geométricas, cuyo fin es la representación simbólica de la realidad. Así es como la ingeniosa Ligya Pape nos muestra el mundo desde sus comienzos hasta cómo es en la actualidad, mostrando los aspectos del día a día con ese matiz subjetivo que tanto la caracteriza.

Primero observas, recorres las diferentes salas, cada cual más extravagante que la anterior, te sientas, meditas, y tu primera sensación es de desconcierto. Nada es lo que parece. Pape fue una mujer insólita que estaba dispuesta a utilizar cualquier medio para expresar sus ideales a través de esa peculiar forma de hacer arte. Pretende llamar la atención de las miradas del mundo hacia Brasil.

La exposición tiene un mensaje difícil de captar que se esconde detrás de figuras geométricas, juegos de luz y alambres, un fondo moral admirable. Estamos acostumbrados a ver lo que queremos ver, lo que nos gusta, atrae, y cuando nos encontramos ante la exposición de Lygia Pape la primera sensación puede ser de estupefacción, ya que es una obra fuera de lo común.

Grabados abstractos y con formas simples en madera, representando códigos de barras, las teclas de un piano o el pelaje de una cebra… Pequeños cuadros con aspecto matemático de colores, jugando con la idea de la luz que se plasma en el diseño de estas obras, y alambres que cuelgan del techo y tienen su base en el suelo, iluminados con un foco de luz colocado de forma precisa para dar el efecto de brillos y sombras deseado. Como pretende la autora, “ la luz forma parte del espacio”.

Lygia Pape quiere representar la creación del mundo, creación abstracta, ligada al arte abstracto. Hace una comparación entre su peculiar forma de expresar sus pensamientos con el desarrollo del mundo y cómo se organiza la vida. Por ejemplo, en una de las salas hay una representación llamada por la autora “Libro de tiempo”. Son 365 cuadros colgados en la pared que representan los días del año, colocados de manera aleatoria.

Otro aspecto interesante de la exposición es el intento de que el espectador participe en la obra, conseguir una movilización colectiva o individual, que pueda introducirse y experimentar con el arte, como se refleja en la obra “Divisor”, en los cuencos con líquidos de colores que invitan a ser probados, o en el balet neoconcreto interpretado por una serie de cilindros y prismas.

Películas que enseñan cómo una mujer brota de una caja blanca acompañada por una misteriosa y escalofriante música recuerdan a la popular película “The Ring”, y videos de carácter documental que por más que intentas comprender el mensaje oculto que emiten, dejan una incógnita (aun conociendo su mensaje real), como la boca que protagoniza uno de ellos. La mujer naciendo de la caja blanca puede ser la representación del nacimiento de la vida de cada persona, cómo salimos del “huevo” y nos enfrentamos a la realidad.

Lygia Pape introduce una clave subjetiva en su obra representando los diferentes modos con los que se puede ver la vida, utilizando movimientos artísticos característos de Brasil.

Do Brasil

Lygia Pape. Espacio imantado. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. C/ Santa Isabel, 52

Edurne Ruiz Tens.

Hablar de Lygia Pape (Nova Friburgo, 1927- 2004) es hablar de una artista significativa en el desarrollo cultural que se llevó a cabo en el Brasil de los años cincuenta y sesenta. Artista multidisciplinar de gran talento a la cual se le dedica un homenaje tardío presentado su vastísima obra en el Museo Reina Sofía, como ya se hizo en 2009 en la Bienal de Venecia. Y es que a pesar de ser una de las figuras más prominentes del Neoconcretismo, en Europa pasó inadvertida.

Integrante del Grupo Frente (1954) su obra es un ensayo constante sobre las bases de un nuevo ideal del arte, en el que primeramente se relacionan la innovación de la industria que sufre el país en esa época con la técnica y los elementos artísticos. No buscaban conferirle un sentido lírico subyacente, sino despojarlo de ello. Su carácter geométrico y matemático nos desvela a una artista dispuesta a experimentar siempre con los materiales y soportes, y de esta manera, entre sala y sala recorremos toda su trayectoria con todos los sentidos alerta y dispuestos.

En una primera fase se deja entrever su acercamiento a la abstracción geométrica con los Jogos Vectorais. Resultan piezas coloristas con un único objetivo: el de crear por el “simple” valor visual, como Mondrain en sus conocidas “Composition” que empleando formas puras, alcanza la belleza perfecta. Es una búsqueda constante de la armonía de las cosas a través de una pureza plástica absoluta, bien inculcada por el movimiento De Stijil de principios de siglo XX.

A finales de los cincuenta realizará los grabados Tecelares, que a través de la devastación del material- en este caso madera- surge la luz, constante en su trabajo y la evolución de un sentido más poético de su obra. Esta desmaterialización del arte alcanza sus cotas más altas en Tteias, sugestiva y mística representación de haces de luz.

El Ballet Neoconcreto ejecutado junto al poeta Reynaldo Jardim es la afirmación de permanencia en la corriente Neoconcreta. El deambular del espectador entre las figuras geométricas profundiza en las ideas espacio- temporales como sucede con Livro do tempo, de la misma composición de los anteriores juegos vectoriales pero con un trasfondo distinto. 365 tablillas, una para cada día del año, dispuestas desordenadamente ante la interpretación del visitante. El espectador como agente es primordial para Lygia. La perfomance Divisor recuperada con motivo de la inauguración de la exposición es un ejemplo claro de ello. La obra un tanto fría y distante de sus inicios ha tomado un nuevo rumbo en su interpretación, ahora más narrativo tomando el libro como eje central.

Y en ese afán por dar con un lenguaje moderno conlleva a la experimentación de Pape en Livro daCriaçao, libros carentes de palabras y una serie de perfomance (O ovo), películas, poemas, etc. que conforman el carácter principal de su obra.

Esta monográfica muestra la inquietud de una generación por hallar nuevas formas de expresión y lectura, y está destinada a todos aquellos que busquen una visión subversiva de lo establecido.

lunes, 24 de octubre de 2011

Genius at work

Lygia Pape. Espacio Imantado

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

C/ Santa Isabel, 52. (Madrid)


Raquel Álvarez Gómez



“Escenografía poética”. Esto es lo que uno piensa cuando intenta sacar una conclusión válida de la información extraída de lo visto al irrumpir en una exposición artística tan polifacética como es la de la autora Lygia Pape.

Lygia Pape, artista brasileña,(1927) está reconocida dentro del llamado Arte Concreto y del Neoconcentrismo, movimientos artísticos muy significativos en Brasil. Ahora, por suerte, se nos presenta la primera exposición monográfica en Europa dedicada a la artista.

Argumenta con cada una de sus obras perfectamente lo que espera que el espectador extraiga y trabaje también por sí mismo. Se basa mucho en la experimentación sensorial, a través de los sentidos entendemos. Y en todo momento intenta que el espectador participe e interactúe con la obra como pasa, por ejemplo, con los recipientes llenos de líquidos, como acuarelas de colores que ves en el suelo. En la exposición podemos apreciar cerca de doscientas cincuenta obras entre todas las diferentes intensidades que trabaja Pape.

La artista resalta el proceso de realización con multitud de obras de carácter geométrico y una especie de juegos matemáticos, cuadros en 3D, grabados en madera… La evocación de ésta forma de tratamiento de la obra hace que el espectador tenga gran curiosidad en observar cada detalle al milímetro.

Apreciamos el uso profundo del lenguaje contemporáneo, la autora brasileña nos muestra con imágenes y películas; la crudeza de una realidad de la sociedad, una verdad de la humanidad que mediante films cinematográficos nos transmite avidez y también veracidad .

La movilización de las masas; intentando explicar el cómo puedes influir en la multitud mediante el individuo, ya que para llegar a formarse un río es necesario partir de una gota de agua.

Uno de los aspectos que más llaman la atención es el surgimiento y la forma de la luz a través de diferentes hilos metalizados y transparentes. Cuando te pones a admirar y a rodear estos hilos contemplas cambios de tesituras de luminosidad en un espacio bastante oscuro y uno no puede evitar dejar llevarse por el espíritu poético de trasfondo que la autora pretendía proporcionar.

No es sólo contemplación, es sensación y pura vivacidad; algo similar pasa en otra de las salas dónde personas van apareciendo y desapareciendo entre cilindros; aquí apreciamos también la obra de arte no sólo como obra en sí, sino como elemento poetizante. La artista tiene de antemano una idea preconcebida de lo que quiere expresar y lo deja claro.

Perturbación, impresión, intriga, aprensión e incluso a veces repulsión, curiosidad, perplejidad… son algunas de las impresiones que podemos concluir de esta fantástica exposición que no deja indiferente a nadie. El espectador tiene un compromiso de interactuar, observar y comprender el mensaje que se intenta transmitir y es casi inherente a él ya que sin darte cuenta te has metido dentro y no puedes sino dejarte llevar por la originalidad de éste estilo, pues ésta forma de arte crece frente al espectador, lo atrae con cada una de sus piezas y, finalmente, lo mimetiza con la obra.

Con cinco sentidos

Lygia Pape


“Espacio imantado”. Museo Nacional de Arte Reina Sofía.


C/Santa Isabel, 52 Madrid


Por: Tania Domínguez Fernández


-De la mano de la comisaria Teresa Velázquez, hemos podido contemplar la presentación de la obra de la artista brasileña Lygia Pape (1927-2004), que fue una figura clave en su país y que ha marcado un antes y un después en el arte neoconcreto y en el arte contemporáneo brasileño, que en los años 50 había sufrido un proceso de modernización, dejando atrás la racionalidad del concretismo, pasando a un subjetivismo buscado. Nunca habían sido expuestas todas sus obras en conjunto, “Espacio imantado”, muestra una evolución absoluta de la obra, una larga trayectoria de su carrera, que no dejará indiferente a nadie, ya sea desde una perspectiva positiva o negativa.


Una visión general de la obra sería definirla como una obra poética y empática, en la que el espectador goza de sus cinco sentidos para disfrutarla, todo dentro de dicho espacio son sensaciones. Desde su primera obra, los tecelares, cuando era miembro del Grupo Frente, hasta sus últimas Ttéias; espacio poético con filamentos plateados que juegan con la vista, a causa de ese juego de luces que tanto le encanta a la artista, se aprecia perfectamente esa evolución y experimentación que nos llevan a través de obras como “Ronda de placeres”, en que te invita a que degustes de esos pequeños cuencos, en el que el color es el protagonista, que se ubican en el suelo, en el que, tal vez, el sentido gustativo podría verse tentado. Tocando pintura, escultura, fotografía, xilografía, los “balés neoconcretos” en el que el espectador sirve de motor de la propia coreografía a través de unos elementos geométricos que la componen, dando sentido a que no es el tiempo espacial lo que importa, sino que es el tiempo del espectador.


Obras de cine también , como “ovos” que se encuentra en la misma sala que “caixa de formigas”, que juegan con un ser vivo, su lado oscuro, en ovos la persona se encuentra atrapada hasta que rompe con ese impedimento que le permite ser libre, y las cucarachas ahora ya no tienen vida. Con “Eat me” juega con ese concepto de gula y lujuria, a los que se les considera pecado. Un videoarte de carácter conceptual que hace reflexionar. También realiza críticas a la sociedad y a la política que contextualizándolo puede que haga alusión a la situación que atraviesa su país o al mundo en general, en un estado de descomposición;”Caixa de baratas”.


Juegos geométricos, rigidez de las formas, variedad de color…, experimentar es una acción muy fuerte , pero ella la práctica sutilmente.


“Quiero trabajar en un estado poético intensamente. Estoy en busca de un poema”, palabras textuales de Lygia. No solo practicará obras de carácter individual, sino que nos dejará perplejos con “Divisor”, trabajo colectivo con el que quería dejar huella incluso hasta después de su muerte, y eso, ha conseguido, incluso el mismo Reina Sofía ha hecho una representación, en la que todos somos protagonistas, invita a que el observador se someta en esa tela blanca que nos cubre a todos.

Cuarta Planta

Lygia Pape. Espacio Imantado por Lygia Pape

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

C/ Santa Isabel, 52. (Madrid)

SILVIA SERRANO SÁNCHEZ


La exposición de la artista brasileña Lygia Pape titulada Lygia Pape. Espacio imantado no te deja indiferente. Pinturas, relieves, xilografías, performance (a través de vídeos y fotografías), carteles de películas y esculturas, se fusionan creando un espacio único.

Piezas interesantes y de mucha originalidad se mezclan, desde mi punto de vista, con otras que rozan el extremo de lo grotesco (como por ejemplo, las cucarachas caramelizadas), pero que, aún así, no dejan de sorprender y captan tu atención de una forma bastante curiosa.

Es una exposición muy dinámica que rompe con la monotonía, debido a la mezcla de artes, así que resulta entretenida y en ningún momento llega a ser pesada, además, para más dinamismo hay obras como los Ballets Neoconcretos en la que el espectador puede interactuar con la pieza, contemplándola y moviéndose a su alrededor, dando así lugar a una improvisada escenografía.

Pero además de la escultura de los Ballets Neoconcretos, otra que me llamó enormemente la atención fue una de sus Ttéias, compuesta por una serie de hilos metálicos dispuestos del techo al suelo y que se cruzan entre sí. Sin duda alguna, una de las obras más sorprendente de todo el conjunto, corrías las cortinas negras y de pronto te sumergías en un universo lóbrego y silencioso iluminado únicamente por unas tenues luces que daban fuerza y brillo a los hilos de metal, era como adentrarse en el lugar más relajante del mundo, pero que a la vez estaba envuelto en un halo de misterio.

Otra sala que me pareció verdaderamente extraordinaria y a la que volví, una vez finalizada mi visita, fue a la que contenía cuadros con juegos geométricos, presidida por una gran composición de cuadros en blanco y naranja que creaban un efecto visual muy llamativo cargado de originalidad.

Pero si tuviese que quedarme con alguna obra de la exposición, sin ninguna duda, me quedaría con el Libro de la creación, pieza increíble y muy sorprendente compuesta por trescientos sesenta y cinco cuadros, que representan cada uno, un día del año. Al entrar en la sala que contiene esta pieza, una explosión de color inunda tu retina y por un instante tus ojos no saben donde posar la mirada, intentas abarcar de un solo vistazo esos trescientos sesenta y cinco cuadros llenos de colores vivos y de formas geométricas distintas, pero después decides contemplarlos uno por uno, llegando a la conclusión de que no hay nada más asombroso que la contemplación del conjunto entero, pasando de cuadro a cuadro aleatoriamente. Es una de esas obras en las que aceptas que el todo, es más que la suma de sus partes.

En definitiva, creo que merece la pena acercarse al Museo Reina Sofía para deleitarse con la muestra de arte concreto que nos ha dejado una gran artista brasileña como lo fue Lygia Pape.

ALGUIEN DIJO: “SI NO PUEDES SER FAMOSO, SÉ ESCANDALOSO”

Lygia Pape. ESPACIO IMANTADO.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Pza. Del Emperador Carlos V, Madrid.
Rebeca Azaustre Mercado.

En el edificio de Sabatini del Museo Reina Sofía, hemos podido disfrutar, desde el 25 de mayo de 2011 y hasta el 3 de octubre de 2011, del inmenso conjunto de obras de la artista brasileña Lygia Pape que forman parte de la exposición Espacio Inmantado.
No sólo representa un ejemplo de creaciones de movimientos como el Concretismo y el Neoconcretismo (surgidos en un contexto de renovación y modernidad en el país de origen de la artista) sino que supone poder visualizar la evolución artística de Pape, mostrándonos el carácter multidisciplinar de la artista, capaz de moverse en distintos temas, técnicas etc.

Tengo la obligación de reconocer mi admiración por la capacidad creativa de la artista y la fluidez con la que se mueve en diferentes temas y técnicas, tanto dentro de la pintura como de la escultura, la fotografía, la xilografía, los relieves y otras formas de creaciones que no sé muy bien dónde ubicar…
Esta disposición de la instalación nos obliga a realizar un recorrido por las 250 obras que forman la exposición, de forma que nuestra trayectoria se convierte obligatoriamente en una experiencia sensitiva. Es imposible recorrerla sin que se despierte en nosotros sensaciones, no siempre agradables, debo resaltar.

De hecho, cuando comencé el recorrido y vi la colorida obra formada por una especie de cuencos con aguas teñidas, se despertó en mí una sensación agradable y suponía que la instalación sería un conjunto de obras originales y sorprendentes. En lo último no me equivoqué: todas las obras eran originales y sorprendentes, pero nada agradables.

En realidad, no intento menospreciar la obra de Pape, sino todo lo contrario, ya que la mayor parte del conjunto de la exposición consigue mi admiración gracias a sus juegos de textura, luz y color (en obras como los tecelares, Ttéias o en sus libros) y sobre todo la interacción con los propios receptores en obras como los ballets Neoconcretos, o en Divisor.
Pero cuando continué el recorrido y me encontré la urna con las cucarachas… ¡dios mío! sólo recordarlo hace que lo pase fatal. Lamento mucho parecer tan susceptible pero si hay algo a lo que tengo verdadera fobia es a las cucarachas, cualquier otro insecto o animal no me habría causado ese efecto, ni si quiera lo consiguieron los videos antropófagos (en mi opinión también difíciles de contemplar) que se exponían, como Wampirou, pero las cucarachas son algo superior a mí y esa visión arruinó el resto de mi experiencia por la exposición, suponiendo un gran esfuerzo para mi valorar todo el conjunto, intentando no caer en lo fácil que me supondría tacharla de asquerosa, facilona y defraudadora. Estos adjetivos los justificaría con mi opinión acerca de la aparente facilidad con la que se crea actualmente el arte: parece que todo lo que se exponga adquiere la categoría de obra de arte, sin tener en cuenta los valores estéticos con los que contaba el arte en tiempos pasados. Es como si ya no se tratara de crear algo capaz de transmitir valores artísticos sino de exponer cualquier cosa que escandalice a los espectadores, algo así como “si no puedes ser famoso, se escandaloso”.