Nico Munuera:
Galería Max estrella, My Ross Island.
C/ Santo Tomé, 6.
Galería La Caja Negra, Ribbons.
C/ Fernando VI, 17-2º Izq.
Galería Max estrella, My Ross Island.
C/ Santo Tomé, 6.
Galería La Caja Negra, Ribbons.
C/ Fernando VI, 17-2º Izq.
Gema Sánchez Martín
Nico Munuera en sus pinturas nos muestra unos de los capítulos más importantes de la historia, cuando varios exploradores procedieron al descubrimiento de la Antártida con la llamada (Odisea del Endurace de Shackleton). Dicho explorador irlandés llega a la Antártida a comienzos de 1908 dejando a sus espaladas largos caminos de hielo y nieve. Eso mismo es lo que Nico Munuera plasma en sus cuadros, plasma la frialdad, el desasosiego de las aguas del ártico, la soledad de los paisajes, como si fueran verdaderos desiertos blancos. El pintor intenta que notemos la frialdad de la Antártida saturando al cuadro de pintura blanca para poder dotar a las obras de esa frialdad que caracteriza al polo sur.
Nico Munuera en sus pinturas nos muestra unos de los capítulos más importantes de la historia, cuando varios exploradores procedieron al descubrimiento de la Antártida con la llamada (Odisea del Endurace de Shackleton). Dicho explorador irlandés llega a la Antártida a comienzos de 1908 dejando a sus espaladas largos caminos de hielo y nieve. Eso mismo es lo que Nico Munuera plasma en sus cuadros, plasma la frialdad, el desasosiego de las aguas del ártico, la soledad de los paisajes, como si fueran verdaderos desiertos blancos. El pintor intenta que notemos la frialdad de la Antártida saturando al cuadro de pintura blanca para poder dotar a las obras de esa frialdad que caracteriza al polo sur.
También debemos destacar que en cada pintura hay unas leves pinceladas de color, pinceladas azules, naranjas…colores demasiado fuertes para un fondo tan blanquecino, con esta paleta de colores el artista nos quiere demostrar las dos caras de la realidad, por una la sobriedad del paisaje, mientras que por la otra nos intenta transmitir el gran esfuerzo humano que tuvieron que realizar dichos exploradores para llegar hasta el Continente helado.
Una vez dentro de la galería nos damos cuenta de la frialdad de sus pinturas, podemos observar un gran fondo blanco con unas cuantas líneas de color más bien escasas y sin ninguna capacidad práctica. A medida que nos vamos adentrando en la galería nos damos cuenta que todos los cuadros se repiten, todos ellos son muy similares sin ninguna expresión característica, sin trasmitirnos sentimiento alguno, las pinturas se van complementando e intercalando entre ellas sin conseguir un conjunto armónico y agradable.
Podemos decir que esta exposición está vacía de sentimientos y llena de imaginación ya que con unas cuantas líneas y un fondo blanco se pueden llegar a trasladar al polo sur, mientras que otras personas se ven alrededor de cuatro paredes observando un cuadro que no les llega a trasmitir sentimiento alguno, en este caso la pintura no cobra la importancia que tiene que tener puesto que no llega a transmitir sentimientos al espectador. Podemos citar esta frase expresada por un gran director de cine Español, recientemente fallecido: Luis García Berlanga “Hay obras maestras que lo son por el monumental aburrimiento que provocan.”, esto mismo es lo que provoca la pintura de Nico Munuera, nos transmite aburrimiento y eso hace que nos preguntemos demasiadas cosas: ¿Dónde está el arte? ¿Qué es el arte?...Preguntas que ni nosotros mismos sabemos contestar al ver este conjunto de pinturas.
En definitiva, al terminar de ver está “obra” nos damos cuenta que la pintura no es lo que era, ¿donde se han quedado las pinturas de Rubens con sus Tres gracias o Velázquez con Las Meninas?. Está claro que eso se ha quedado en el pasado, ahora todo vale, todo es arte, hasta un minúsculo punto en una pared lo consideran una obra de arte y yo digo ¿hasta dónde vamos a llegar?. Como dice un gran refrán “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”.
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