Nico Munuera: My Ross Island, Galería Max Estrella c/Santo Tome, 6, Madrid. Ribbons, Galería La Caja Negra c/ Fernando VI, 17, 2izq, Madrid.
ELENA ZACCAGNINI CATÓN
Nico Munuera nos presenta dos de sus proyectos, Ribbons y My Ross Island, expuestos en diferentes galerías. En ambos el autor busca nuevos caminos para expresarse pero no abandona su personal visión abstracta de la pintura.
En su introspectiva My Ross Island expuesta en la Galería Max Estrella, Nico Munuera nos traslada al desierto helado en el que quedaron atrapados Sacklethon y su tripulación a bordo del Endurance. Compone sus obras usando el color y luego cubriendo éste parcialmente de un blanco muy luminoso, creando una serie de lineas ondulantes de intenso color -que nos recuerdan a la pintura oriental- las cuales suben desde abajo del lienzo como si tratasen de liberarse de esa masa blanca que las aprisiona, al igual que Sackelthon y su tripulación intentaron liberar el barco de su trampa de hielo. Usa una gama cromática muy intensa, casi violenta, que destaca frente a sus otros trabajos, de los que, sin embargo, mantiene su pincelada dinámica, arrastrando la pintura por el lienzo.
Sus pinturas hablan de la idea del paisaje como un gran monumento, la gran obra de la Naturaleza, por lo que quizá podemos relacionarlas con las obras románticas de Friedrich, en la que nos presenta una Naturaleza monumental, sublime, algo que el hombre no puede alcanzar, la Naturaleza como una bestia adormecida, el gran enemigo del hombre. Al igual que hace Munuera en su exposición: convierte sus obras en un campo de batalla en donde el hombre y la Naturaleza se enfrentan. Ideas que también aparecen en la obra fotográfica y cinematográfica de Frank Hurley -el fotógrafo que acompañó a Shackleton en su expedición y la documentó- la cual sirvió de inspiración para esta etapa de su obra.
En la galería, entre las obras de Munuera, es posible comprender el sentimiento de pérdida, soledad, vacío, miedo, eres capaz de imaginarte rodeado de una extensión helada interminable de la que luchas por salir, de la misma forma que se vieron los tripulantes del Endurance. Aunque Munuera también consigue hacernos ver la maravillosa e infinita inmensidad que ellos debieron contemplar, una de las obras de arte de la naturaleza, una imagen que nos atrae de forma hipnótica.
En su exposición Ribbons, sin embargo, frente a la materialidad y el volumen de las obras vistas anteriormente, el autor ahora mezcla diferentes técnicas -pintura mural, sobre papel e incluso vídeo- para plasmar las variadísimas gamas cromáticas que se sobreponen con una fluida continuidad. Podemos apreciar que en estas obras el autor entiende la pintura de una forma muy primitiva y es precisamente eso lo que las libra de pretensiones, consiguiendo expresar lo que al autor le interesa sin ninguna barrera. En ellas predomina la idea de verticalidad, la cual se hace aún más persistente gracias a la instalación del vídeo.
El trabajo de este autor murciano nos sorprende por su simpleza, totalmente exenta de pretenciosidad, pero que consigue transmitirnos un torrente de sensaciones que nos hacen sentirnos pequeños entre sus obras, como si de enormes icebergs se tratasen.
En su introspectiva My Ross Island expuesta en la Galería Max Estrella, Nico Munuera nos traslada al desierto helado en el que quedaron atrapados Sacklethon y su tripulación a bordo del Endurance. Compone sus obras usando el color y luego cubriendo éste parcialmente de un blanco muy luminoso, creando una serie de lineas ondulantes de intenso color -que nos recuerdan a la pintura oriental- las cuales suben desde abajo del lienzo como si tratasen de liberarse de esa masa blanca que las aprisiona, al igual que Sackelthon y su tripulación intentaron liberar el barco de su trampa de hielo. Usa una gama cromática muy intensa, casi violenta, que destaca frente a sus otros trabajos, de los que, sin embargo, mantiene su pincelada dinámica, arrastrando la pintura por el lienzo.
Sus pinturas hablan de la idea del paisaje como un gran monumento, la gran obra de la Naturaleza, por lo que quizá podemos relacionarlas con las obras románticas de Friedrich, en la que nos presenta una Naturaleza monumental, sublime, algo que el hombre no puede alcanzar, la Naturaleza como una bestia adormecida, el gran enemigo del hombre. Al igual que hace Munuera en su exposición: convierte sus obras en un campo de batalla en donde el hombre y la Naturaleza se enfrentan. Ideas que también aparecen en la obra fotográfica y cinematográfica de Frank Hurley -el fotógrafo que acompañó a Shackleton en su expedición y la documentó- la cual sirvió de inspiración para esta etapa de su obra.
En la galería, entre las obras de Munuera, es posible comprender el sentimiento de pérdida, soledad, vacío, miedo, eres capaz de imaginarte rodeado de una extensión helada interminable de la que luchas por salir, de la misma forma que se vieron los tripulantes del Endurance. Aunque Munuera también consigue hacernos ver la maravillosa e infinita inmensidad que ellos debieron contemplar, una de las obras de arte de la naturaleza, una imagen que nos atrae de forma hipnótica.
En su exposición Ribbons, sin embargo, frente a la materialidad y el volumen de las obras vistas anteriormente, el autor ahora mezcla diferentes técnicas -pintura mural, sobre papel e incluso vídeo- para plasmar las variadísimas gamas cromáticas que se sobreponen con una fluida continuidad. Podemos apreciar que en estas obras el autor entiende la pintura de una forma muy primitiva y es precisamente eso lo que las libra de pretensiones, consiguiendo expresar lo que al autor le interesa sin ninguna barrera. En ellas predomina la idea de verticalidad, la cual se hace aún más persistente gracias a la instalación del vídeo.
El trabajo de este autor murciano nos sorprende por su simpleza, totalmente exenta de pretenciosidad, pero que consigue transmitirnos un torrente de sensaciones que nos hacen sentirnos pequeños entre sus obras, como si de enormes icebergs se tratasen.
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