Galería Max Estrella, C/Santo Tomé, 6 (Patio)
Galería La Caja Negra, C/ Fernando VI, 17 (2º izquierda)
DANIEL TORRESANO PLAZA
My Ross Island es el título del último conjunto de pinturas del artista Nico Munuera (Lorca, 1974). En él podemos encontrar unas pinturas a primera vista sencillas, ya que el principal rasgo de todos ellos es la abundancia del color blanco. Sin embargo, si uno empieza a buscar información acerca de este rasgo, comprobará que el blanco representa la superficie nevada que Munuera se encontró en una isla a la que él llama su Ross Island. En esta isla se encontraba el campamento base de las expediciones realizadas al Polo Sur por Ernest Shackleton, un explorador irlandés.
Una vez situado ante el cuadro, el espectador encuentra varias obras que, a primera vista, parecen ser una superficie lechosa en las que se deja entrever la variedad cromática del cuadro que se sitúa bajo la superficie blanca. La exposición, compuesta por varios cuadros, unos de menor tamaño y otros muy llamativos, como el gran tríptico situado en el ala derecha de la galería, transmiten una sensación de frío polar, implicando al espectador en ese viaje al Polo sur. A esto se une que la galería esté pintada en blanco, incrementando esa sensación de frío y vacío en el espacio.
Otra posible interpretación de las obras se encuentra en la variada gama de colores que se representan bajo la capa blanca, escondiéndose del ojo humano, induciendo al misterio y dejando paso a la imaginación, visualizando un mundo irreal creado a partir de nuestro subconsciente. Puede que la intención de Munuera no fuera esa, pero fue lo primero que se me vino a la cabeza. Sin embargo, uno se da cuenta de que si no conoces exactamente el tema... ¡no tendrás ni idea de lo que estás contemplando!
En cuanto a la exposición de Ribbons, localizada en la galería La Caja Negra y realizadas en papel y en la cual encontramos obras realizadas a partir de grados de color. Munuera vuelve a seguir esa estela de diluir los colores, ahora más predominantes. Se podría decir que el autor juega con la gran variedad cromática, dando la sensación de que más que una obra de arte ha estado experimentando con los colores, obteniendo un buen resultado. Añadir, por último, que todos los cuadros juegan en un terreno en el que la tensión entre el gesto y el color está presente.
Sinceramente, me quedo con My Ross Island, que, en mi opinión, es un proyecto mucho más profesional como obra de arte y cuyo significado se entiende más. En cambio, Ribbons parece más bien estar concebida para ver los ensayos de color del artista (presentes, incluso, en una de las paredes de la galería) que de estar viendo algo a lo que llaman arte. La pregunta que se me viene a la cabeza es: ¿De verdad se considera a todo arte? A veces pienso que deberían volver esas maravillosas piezas de Velázquez, Manet, Van Gogh...
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