Jorge Perianes. Abierto X Obras, Categorías. MATADERO, Plaza de Legazpi, 8. Madrid.
- María Tanco González.
Recogimiento. Unión. Belleza. Son las primeras tres palabras que se me pasan por la cabeza tras adentrarme en Abierto X Obras, en el Matadero, de Jorge Perianes. No es una exposición de arte, porque no ves el arte, ni lo interpretas. Simplemente en dos pasos formas parte de él.
Te integra el olor a madera, y la luz se refleja en tu ropa. Te deja navegar por las tripas de la pieza, una única pieza formado por maderas ensambladas, rotas, abandonadas o que crean vida. Vida que puedes entrever a través de esas raíces que se dejan colgar en el plano inferior. Única, pero dividida en dos conceptos distintos. En dos planos en los que puedes subir unas escaleras vertiginosas sin más seguridad que una barandilla a la derecha, donde la luz cambia, el aspecto cambia, y puedes ver la vida.
Una vida de plástico, pero cuyo mensaje puede llegarte. Puedes atreverte a subir a la altura superior o quedarte abajo, y esquivar maderas. Puedes sentir el recogimiento de un techo con reminiscencia a horno de panadería o que lo que te proteja sean unas tablas aparentemente inestables que impiden que la luz te de de lleno. Que solo te dejan entreverte.
Quedarte en la seguridad de la planta baja puede significar no atreverte a subir, pero perderte el juego que te propone Perianes. El reto de dejar que algo así te atraviese y le busques una razón, un sentido que sea solo tuyo. Que cometas el atrevimiento de subir, que enfrentes el miedo de caer al vacío y puedas aprecias la belleza de esas raíces desde otro punto de vista. Desde la perspectiva en la que las flores se abren y dejan ver su color y su forma.
Esta muestra es de esas pocas ideas del arte moderno que dudo mucho que provoquen esceptismo y críticas, porque no es distante ni frío. Te invita a jugar en su castillo destronado. Te invita a pensar, a caminar, y que con tu camino crees tu historia. Hay quien lo compara entre el sótano y el desván de una casa. Dos estancias donde no se hace vida, pero sin embargo existen, ayudan y forman parte del hogar. Pero podemos ir mucho más allá, porque también hace referencia a las categorías en el más filosófico de sus sentidos.
Hace referencia a la más abstracta de las nociones generales, a través de la cual el resto de entidades son reconocidas, diferenciadas y clasificadas. Que permiten una clasificación jerárquica de las entidades del mundo. Y es que, podríamos afirmar que sin cuarto de los trastos no hay hogar, solo casa. Pero estas dos piezas son en realidad una. Una única obra de arte que cobra un sentido junto, tras su unión mediante esa ridícula escalerilla, que tendrá la belleza que cada uno quiera darle, y que lo que para mí es recogimiento para ti puede ser llanto, tristeza o desolación. Es la magia de estas instalaciones, no dejan indiferente.
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