jueves, 6 de octubre de 2011

El dominio de la incoherencia

Valeria Belenky



En las galerías Max Estrella y La Caja Negra podemos encontrar el nuevo trabajo realizado por el artista Nico Munuera. En ellas podemos ver cómo se entrelazan determinadas tonalidades, así como las formas en las que éstas se presentan y los medios que emplea para que haya una conexión con el espectador, intentando captar su interés. Inclusive la distribución de los cuadros contribuye a una mejor comprensión sobre la intención del artista.



Ambas exposiciones se asemejan en el uso del color, ya que el autor se decanta por las gamas suaves, cuya finalidad sería transmitir tranquilidad. Ello no significa que prescinda de los colores oscuros, sino que los llega a expresar de un modo más desgastado, con lo cual la impresión creada es menos violenta. No obstante, Munuera identifica su trabajo con la tensión entre los opuestos reflejando su experiencia personal, aunque yo no encuentro agresividad ni ese deseo de conocer e interpretar. En definitiva, el artista no consigue despertar emociones en mi persona.



Por otro lado, las representaciones tienen un carácter concreto en cada una de las exposiciones. Dependiendo de cuál sea tu visión del arte, la manera en que penetren será distinta, siempre y cuando el estilo utilizado lo consideres aceptable y no una burla.

El trabajo llevado a cabo en la galería Max Estrella se compone de tres salas complementarias en cierta manera, ya que comparten unos atributos: la idea diferencial entre lo terrenal, para lo que utiliza colores como el marrón, verde o turquesa; o lo celestial, en el que entremezcla el anaranjado junto con el amarillo que causan esa sensación de sofoco y ardor. En la técnica prima la imaginación, ya que nos encontramos ante un género abstracto en el que nada es concreto, todo es interpretable. Por medio de una serie de pinceladas tenemos que establecer unas pautas de por qué eso es así y no de otro modo.

La siguiente galería denominada La Caja Negra es todavía más imprecisa. En esta ocasión se apoya en distintos mecanismos para atraer al espectador utilizando otros medios para plasmar lo mismo, por ejemplo el uso de un reproductor o las pintadas en la misma pared sin enmarcar. Munuera se sirve de una amplia variedad de colores con el predominio de uno o dos utilizando líneas paralelas. Esta manera de expresión es bastante ambigua, puesto que nos encontraremos con un desarrollado grupo de personas a favor de esta corriente, argumentando las infinitas posibilidades de interpretación, frente a otros que cuestionaran dicho arte tan poco convencional. Referido al colorido, podemos decir que las diversas tonalidades empleadas están regidas por ese deseo de tranquilidad, por tanto los colores serán muy poco agresivos.



En conclusión me gustaría apuntar lo subjetivo que puede llegar a ser el arte, y todavía más en la época en la que vivimos, en la que existen infinidad de ideales tanto políticos como religiosos e incluso la desaparición de los valores que ha ido evolucionando progresivamente. Por ello, la interpretación puede llegar a ser tan distorsionada.

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